A la sombra de la encina 15 enero 2021 No temamos ser testigos del amor de Jesús. No temamos de ser “hombres y mujeres de paz”. La paz del Señor es el único antídoto, el único medicamento eficaz que puede curar nuestro mundo afectado por las guerras, por el hambre, por el terrorismo, por el Covid-19, por la globalización de la indiferencia, y por el miedo, la tristeza y el desaliento, la pasividad y el cansancio. |